Magnética Conspirando con luces

Tapiando Triball

Viernes 27 de junio de 2008

Madrid, Junio 2008.
Rompamos el Silencio. Semana de Lucha Social.

Sony Handycam DCR-PC350E. MiniDV.

Este video pertenece al Centro de Medios

Comunicado. Rompamos el Silencio: La Semana de Lucha Social, contra los barrios-marca

En enero de este año, podíamos leer en una publicación de tirada nacional que “triBall compra un barrio”. Al lado de la Gran Vía, en el triángulo formado por las calles de Gran Vía, Fuencarral y Corredera Baja de San Pablo, se está desarrollando un proyecto conocido como triBall, por el “Triángulo de Ballesta”, que pretende según su propia fraseología “dinamizar” esta zona del centro de Madrid. Este tipo de iniciativas de aburguesamiento (o “gentrificación”) de barrios “marginales” no son en absoluto nuevas, como demuestra el proceso vivido hace años en lugares como el Tribeca neoyorquino, en el Soho londinense o el Barrio Latino de París.

Pero... ¿que es triBall?

Camuflada como una supuesta asociación de comerciantes, triBall es en realidad una iniciativa que surge del grupo empresarial Rehabitar Gestión, y que cuenta con el total apoyo del Ayuntamiento de Madrid. La presencia policial en la zona se ha intensificado desde la llegada de triBall, al igual que es fácilmente constatable la instalación de diversas cámaras de vigilancia por la zona, mientras se anuncia desde el Ayuntamiento la peatonalización de algunas de las calles del “Triángulo de Ballesta”. Decenas de locales son ya propiedad de triBall, por lo que no es en absoluto exagerado el hablar de que, efectivamente, triBall “ha comprado un barrio”. Con total desparpajo, triBall avisa en su web que se van a desplegar “servicios de seguridad propios en la Zona, con vigilantes físicos en los accesos estratégicos”, mientras en una de sus escasas declaraciones a prensa queda claro el sesgo elitista, excluyente e incluso xenófobo del proyecto: por ejemplo, triBall aclara que no va a alquilar locales para tiendas de alimentación regentadas por ciudadanos chinos o locutorios para la comunidad latinoamerica, ya que “ese tipo de negocio no encaja en la filosofía de barrio que pretendemos extender”.

Barrio-marca

Asistimos al nacimiento de un verdadero “barrio-marca”, un producto de laboratorio con seguridad privada para intereses privados, en el que en ningún momento se ha contado con los vecinos y antiguos comerciantes de la zona, excepto para facilitar su éxodo. En triBall subyacen únicamente intereses corporativos, para que determinadas empresas amplien su cartera de promociones e inversiones. Sin ningún problema en apropiarse, deformar y caricaturizar luchas como la del movimiento de okupación, triBall se ha permitido el lujo de organizar una campaña publicitaria conocida como “Okupación Creativa”, utilizando incluso el logo de la flecha okupa, cediendo algunos locales a los “mejores creadores de tendencias” (¿¡!?). Todo un insulto a okupaciones históricas como el desaparecido Centro Social Okupado Maravillas (situado en Valverde 41), y una provocación gratuita en una zona que ha sido, durante años y años, uno de los puntos ciegos del Ayuntamiento de Madrid, que ha permitido e incluso fomentado una progresiva degradación de la zona que facilitase, como está sucedienco ahora, el desplazamiento de los más desfavorecidos en beneficio de intereses especulativos y de una burguesía que está re-descubriendo el centro de Madrid, a una inmejorable relación calidad-precio.

Rompamos el Silencio

“Rompamos el Silencio” (ReS) ha retratado en diversas ocasiones la verdadera cara de la especulación, con diversas acciones directas durante la Semana de Lucha Social que se celebra anualmente: recordemos la okupación de edificios como San Bernardo 41, el Cine Bogart (ambos a día de hoy todavía vacíos) o la más reciente de Acuerdo nº 8, donde actualmente está el EPA “El Patio Maravillas”, que sufre actualmente amenaza de desalojo. Con esta acción directa, el ReS pretende visibilizar la construcción de este “barrio-marca” exclusivo y excluyente, diseñado de arriba a abajo y que es un síntoma más de ese Madrid que pretende ser “la suma de todos”, pero siempre en beneficio de unos pocos. Se decía que una barricada no abre el camino, pero ayuda al compañero: nosotras/os ponemos muros a la especulación, el “mobbing” inmobiliario y a la exclusión, con una acción que remite en su forma a otras luchas anticapitalistas, como el tapiado hace años de diversas empresas de trabajo temporal - ETTs.